Mostrando entradas con la etiqueta Cuidar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cuidar. Mostrar todas las entradas

sábado, 17 de diciembre de 2022

Los patucos

 LOS PATUCOS


En verdad tenemos mucha suerte. Bien podríamos detenernos en repasar todos esos regalos inmensos que la vida nos ha concedido. Pero hoy solo querría fijarme tan solo en uno de ellos: nuestras benditas abuelas. Porque si una madre es una madre -como ciertamente lo es-, entonces una abuela es la madre de la madre, o la doblemente madre, o no sé si ya excediéndonos un poco, la madre al cuadrado, la requetemadre o la supermadre.

Tal vez por ello en español tenemos esa expresión de "no tiene abuela", para referirnos a aquel sujeto que como no tiene quién cuente sus propias excelencias, -las abuelas son muy diestras y objetivas en dicha tarea- ha de recurrir a elogiarse reflexivamente, lo que no siempre está bien visto por la audiencia. Por tanto, es mejor que de cada uno de nosotros hablen nuestas abuelitas; y si ya están allá arriba en el cielo, que sigan hablando y presumiendo de nietos con los ángeles, pues es seguro que se han de entender bien entre ángeles.

Una de las preciosas tareas que desde el principio de los tiempos han asumido las abuelas, es la de confeccionar unos maravillosos patuquitos para el bebé que va a nacer. De lana o de ganchillo ningún bebé debería nacer sin su colección de comodísimos y celentitos patucos, y eso a sabiendas de que a los nenes les gusta mucho llevar los piececillos al aire, tal vez por si en algún momento les apetece llevárselos a la boca, costumbre esta muy extendida afortunadamente solo entre los bebés.

Pues bien, yo no sé si Santa Ana habría podido tejerle algo similar a unos patucos a su nietecito; tampoco sé si al partir en la burrita les dio tiempo a meterlos en el petate, pero es seguro que como buena madre, también sería magnífica abuela, y que de haber podido le hubiese tejido los más primorosos patuquitos para el Niño Dios. Tal vez, toda abuela cuando se pone a hacerle los patucos a su nieto también se los teje al Salvador, porque no hay bebé que no sea parecidísimo a ese Chiquirritín al que alude el famoso villancico.

Pero ¿y nosotros? La llegada es ya inminente. José, María y el pequeñín ya están muy cerca de Belén. ¿Has tenido tiempo de prepararle unos patucos al Niño? Porque no importa que otros ya se los hayan tejido, lo que verdaderamente importa es que cada uno de nosotros esperemos su llegada tal y como la espera una madre o como la espera una abuela el nacimiento de aquel que ya antes de nacer va iluminando nuestra vida.

A algunos nos da por mirar mucho el firmamento buscando esa estrella fugaz que brilla de modo insólito y por ello es única y especial. Es una sana costumbre esta de mirar expectantes, tanto hacia arriba como en derredor. Porque saber mirar descubriendo discretas maravillas es en realidad todo un arte al alcance de cualquiera. A lo mejor aprender a mirar así es lo propio de este tiempo de Adviento.

Pues a mí, que aún no he aprendido a tejer buenos patucos, me gustaría ver esa estrella en el brillo de tus ojos porque esperas como una abuela el nacimiento del Niño, con los blandos y suaves patucos dispuestos en las manos, y con un pesebre humilde, cálido y sencillo en el corazón. Es el Niño Dios, es el Redentor, y aunque no haya sitio en la posada, tal vez en tu vida sí que podría encontrar un hogar de acogida.

domingo, 13 de septiembre de 2020

Me gusta cuidarte

 

Con mucha ilusión os presentamos el lema de la Fundación Educación y Evangelio, de la que nuestro Colegio forma parte, para este curso 2020-21. Nos identificamos completamente con este lema, porque hemos aprendido de María que ser Providencia es cuidar y dejarse cuidar por el amor misericordioso e incondicional de Dios.

Este curso, debido a la pandemia, nos va a servir para ponernos manos a la obra y realizar, día a día, la hermosa tarea de cuidarnos los unos a los otros, porque nos sentimos miembros de una gran familia y no estamos dispuestos a que nos pase nada a nadie. La mejor manera de SER PARA LOS DEMÁS es ejerciendo el cuidado (de los alumnos, de las familias, de los profesores) hasta en los más mínimo detalle.

¡Qué hermoso reto para llevar a la práctica en nuestro colegio! 

Qué bueno sería que una vez descubierto que tanto tú como yo somos vulnerables,

aprendiéramos a estar más pendientes los unos de los otros.


Qué bueno sería que lo que estamos viviendo en estos tiempos difíciles

nos sirviera por fin para aprender

que lo importante es estar bien con todos y a buscar el bien del otro,

porque siempre es la mejor manera de construir nuestra felicidad.


Qué bueno sería que aprovechásemos la gran oportunidad que se nos ofrece

para sacar del corazón lo más valioso que portamos dentro:

esas ganas irrefrenables de favorecer la vida, toda la vida,

amando con ilusión y compromiso, para convivir cuidándonos los unos de los otros.


Qué bueno sería que saliéramos de nuestros egocentrismos microscópicos

para saber mirar alrededor con altura de miras

y entender esas razones del corazón que nos llevan a vivir simplemente

más atentos a las necesidades y problemas de los que hacemos el camino juntos.


Qué bueno sería que cada día en nuestro colegio

viviéramos ese bello arte de dar y cuidar:

ser para los demás con un corazón valiente,

porque eso es ser PROVIDENCIA y este es nuestro empeño.

¿Te apuntas también tú? ¡Vamos!