sábado, 15 de octubre de 2022

El poder de la gota de agua

 EL PODER DE LA GOTA DE AGUA

Todos reconocemos la fuerza devastadora del huracán, del volcán o del terremoto, pero no sé si somos conscientes del todo del enorme poder de una gota de agua. Hemos podido observar instalado ya en muchos campos de cultivo, huertos y jardines, un sistema eficaz de ahorro de agua: el riego por goteo. Apenas bastan unas gotas repetidas y frecuentes de agua para transformar en fértiles ciertos terrenos y favorecer grandes cosechas. Y todo gracias al gran poder de cada gota de agua.

Parece que no, pero una pequeña gota de agua, que no tiene dureza alguna, sino blandura y capacidad de adaptación a todas las superficies con las que entra en contacto, cuando va seguida de otra, y de otra más, y así ininterrumpidamente, es capaz de erosionar la piedra. Y una gota, con otra serie innumerable de gotas que vendrán detrás, pueden ir llenando poco a poco una vasija, una piscina, un embalse, y hasta lagos, ríos y mares.

No desestimemos a la ligera la capacidad de una simple gotita de agua, porque aquello que parece no tener casi relevancia, con suma constancia y continuidad, puede llegar a lograr lo que se proponga.

Asimismo, los que se dedican al deporte practicado con regularidad, obtienen mayores beneficios físicos, frente a aquellos que, de vez en cuando se dan una gran paliza entrenando, mientras el resto de los días permanecen dedicados a tareas sedentarias. Así pues, la constancia en el entrenamiento es fundamental para lograr óptimos resultados y para prevenir lesiones.

Y es que hoy el evangelio son vuelve a hacernos caer en la cuenta de la gran fuerza que tiene lo pequeño cuando se realiza de manera persistente. En concreto se nos dice que nuestra oración debe ser reiterada, con ánimo, con esfuerzo continuado, a toda hora, contra viento y marea, insistente, contumaz y esperanzada. Será por ello que decía Santa Teresa -cuya festividad se celebra justamente le quince de octubre- que la paciencia todo lo alcanza. Comienza a practicar la oración y no dejes de seguir practicando. Verás los resultados.

Aunque a la mayoría de nosotros se nos van las fuerzas a las primeras de cambio. Enseguida nos desanimamos y dejamos de intentar aquello que queríamos alcanzar. Vamos a lo fácil, y salvo los que tienen verdadera fuerza de voluntad y persisten incansablemente, solemos abandonar a las primeras de cambio. Sin embargo, Jesús nos pone el ejemplo de la viuda que reiteradamente insiste al abogado en su petición, para que nosotros también no dejemos de orar. Quién sabe si como la gota, que día a día no cesa en su callada labor, alcancemos a ser escuchados.

Sí, gota a gota, empeño tras empeño, con ilusión y corazón, es como se ha producido el comienzo de nuestra III Semana de la Convivencia: con todos (profesores, alumnos, familias) apoyando y aportando. Porque tenemos que procurar seguir realizando lo que nos hace bien a todos: practicar y propiciar una sana convivencia entre todos los que formamos parte de La Provi. Respetarnos, escucharnos y cuidarnos. Porque la perseverancia día a día (gota a gota) en práctica de las buenas acciones, las que favorecen una convivencia integradora, terminan convirtiéndose en buenos hábitos, y estos llegarán a arraigar en nuestro actuar siendo ya virtudes adquiridas.

A rezar, a convivir y a superarse, se aprende con la práctica. Manos a la obra, levántate y empieza.

ESFORCÉMONOS, IMPLIQUÉMONOS Y PERSEVEREMOS EN CUIDAR LA CONVIVENCIA  



  

sábado, 8 de octubre de 2022

Basta con un sencillo gesto

 BASTA CON UN SENCILLO GESTO



La mayor parte de las veces tendemos a simplificar mucho la realidad para facilitarnos su comprensión, y solemos ver o todo blanco o todo negro; o todo bueno buenísimo o todo malo malísimo. Pero sabemos bien que además de los extremos hay también posiciones intermedias, aspectos, matices o detalles importantes que en esa simplificación excesiva se nos suelen pasar por alto. Corremos con ello un gran peligro, pues en el ambiente actual tan crispado, podemos llegar a ser muy manipulables si aceptamos por buenas esas visiones demasiado sesgadas (e interesadas) que se nos ofrecen por doquier.

Por supuesto que nuestro mal tiene remedio, basta con pararse a pensar por uno mismo, reflexionar y discernir, manejando distintos puntos de vista, información verdadera y profunda. Pero de ejercitarse en el saludable ejercicio de discurrir ya nos ocuparemos cualquier otro día, aunque en cada una de las sucesivas entradas de este blog se nos invita semanalmente a ello.

Pues a pesar de todo lo dicho anteriormente, esto es, que debemos también tener en cuenta la gradación de la gama de grises entre los términos opuestos, el evangelio de este domingo nos pone ante una disyuntiva: o somos o no somos agradecidos. O como dijo Hamlet: ser o no ser, esta es la cuestión que hoy nos ocupa.

Resulta que de los diez leprosos que Jesús curó mientras iban de camino, tan solo uno se vuelve y regresa a presentar su gratitud a quien le había puesto remedio a su mal. Todos fueron curados de la lepra, pero además este fue curado de la otra lepra, tan extendida en la sociedad actual, el egoísmo, que nos impide reconocer, valorar y agradecer a los demás lo que hacen por nosotros. Seguramente porque estamos demasiado ocupados con nosotros mismos y nuestras particularidades. ¿Nos queda algún resquicio para lo que no sea solo la autorreferencia?

Sabemos que siempre nos han dicho que de ser bien nacidos es ser agradecidos. A todos nos lo han enseñado desde temprano. Sin embargo, parece que llevamos tanta prisa (o tanto individualismo) que las más de las veces se nos olvida a la hora de llevarlo a la práctica. Pero basta con un solo gesto, una mirada cómplice, una sonrisa afable o con una palabra tan hermosa como "gracias" para al menos devolver al que nos ha ayudado parte del favor que nos ha hecho.

Aquí hay pocas "medias tintas" o somos agradecidos o no lo somos. Párate a pensar hoy un poco en ello, en todo lo que en verdad deberías agradecer y a quiénes. No es tarde, puedes empezar a ser un poco más agradecido. Pero cuidado, porque practicar la gratitud es empezar a sentir una felicidad sencilla y contagiosa; es empezar a cambiarte a ti, a tu mundo y el mundo; es empezar a transformar el mundo en uno mucho mejor, más habitable y humano. Sí y solo con un solo gesto hecho hábito y virtud.

Levántate, empieza por ser agradecido. ¡Hay tanto que agradecer cada día! Tal vez será por eso que Jesús termina diciendo al leproso agradecido: "LEVÁNTATE, TU FE TE HA SALVADO".  Y sí tal vez del agradecimiento a la fe, haya solo un pequeño tramo que recorrer. Recuerda que la palabra eucaristía significa literalmente acción de gracias, y por tanto también ella puede ser una escuela donde aprender a agradecer el inmenso regalo de la vida, una vida plena y agradecida. 

sábado, 1 de octubre de 2022

A todo color

 A TODO COLOR


Afortunadamente nuestros alumnos desde bien pequeños demuestran ser unos grandes artistas. No tienes más que facilitarles una superficie -la que sea- y un buen surtido de colores y serán capaces de crear fantásticas expresiones llenas de espontaneidad y color. Que se lo digan a los profesores de Plástica, desde nubes que parecen caballos, a flores, pájaros, mamá y papá o una versión nada desdeñable de Los girasoles. Y es que entre nuestros pequeños hay mucho talento; nos haría muy bien reconocerlo e impulsarlo.

Y es que, sin entrar en muchos detalles de su composición y comportamiento, la luz, es un absoluto privilegio que nos permite maravillarnos con la belleza de lo que existe. Aunque no todos los animales captamos la luz de la misma manera, ni siquiera los seres humanos percibimos del mismo modo la luz, que es la que nos capacita para apreciar los diversos colores, eso no impide que sí podamos encontrar un gran consenso en cuanto a los distintos colores.

Dicen que para gustos los colores, porque cada uno tiene su sensibilidad y sus preferencias. Y es maravilloso que sea así, que cada uno de nosotros tenga su gusto, su personalidad, su singularidad. Somos únicos, y no hace falta que seamos dos gotas idénticas del océano (que unas veces toma el color verdoso, otras azul cobalto o gris perla) para reconocernos y propiciar así una magistral paleta de muy diversos colores.

La suma de todos los colores, que parece ser que según la Física son solo diferentes frecuencias de onda, produce la luz. Y esta a su vez puede dividirse y produce todos los distintos colores. De igual que la suma de todos convierte la luz en blanca, completa, plena.

Todos hemos podido contemplar con admiración alguna vez cómo pasa esa luz solar por una vidriera con magníficos vidrios de múltiples tonalidades. Tal vez el conjunto de esa inmensa sinfonía de color sea uno de los espectáculos más bello que pueda verse. Y es que una vidriera puede ser un buen ejemplo de lo que debemos ser todos nosotros en nuestra diversidad, pero unidos sumando el brillo particular de cada uno en una armonía nueva y más perfecta.

Así quiere ser nuestra Iglesia, llena de dones y carismas integrados, como una inmensa vidriera en la que todos aportamos la pequeña belleza de lo que somos; donde la luz de cada uno es imprescindible para poder alcanzar y reflejar el rostro de Dios. Que nadie se quede fuera, que todos brillemos juntos e integrados, porque es justamente así cuando el Cuerpo místico de Dios se muestra veraz a los hombres: viviendo la íntima unidad y la comunión en la diversidad. No solo es posible, sino deseable, porque las diferencias no pueden anular la unidad fundamental en el Espíritu y en la caridad.

El pueblo de Dios es diverso, como también nuestro colegio, pero vamos caminando y conviviendo juntos, hoy, que celebramos el Domingo por la Comunión, pero también cada uno de los días. Verás el gozo enorme de vivir entendiendo que aquel que tengo cerca, el prójimo, puede ser reconocido como compañero, como amigo, como hermano.

APUESTA POR LA LUZ FORMADA CON TODOS LOS COLORES

sábado, 24 de septiembre de 2022

Yo para ser feliz quiero un dron

 YO PARA SER FELIZ QUIERO UN DRON




Paso 1º: Tome un papel y un bolígrafo y anote en una lista todo aquello que quisiera, o si lo prefiere y tiene más a mano, un dispositivo digital, ya igualmente sirve realizarla en formato digital. Es decir, ahora mismo tiene usted licencia para plasmar en esa lista sus deseos, sus necesidades, sus caprichos... Por favor, un día es un día, no tenga en cuenta ni el precio de lo que quiere adquirir ni tampoco si se ajusta o no a su poder adquisitivo, solo céntrese en completar su lista de deseos. Anote.

Paso 2º: Revise a ver si se le ha pasado algo por alto. No hay prisa, tómese todo el tiempo que estime oportuno. No por salir corriendo a comprar se le vaya pasar algo importante por alto. Solo una vez que ya esté completa la lista y revisada pase al siguiente punto. Anote.

Paso 3º: Ahora pasamos a realizar un somero análisis: ¿Tiene la sensación de que podría seguir apuntando todavía más? ¿Entre los elementos que aparecen en su lista tal vez haya alguno que realmente no precisa para nada? ¿Cuántos? ¿Cree que podría ser aceptablemente feliz sin la mayor parte de lo anotado? ¿Prefiere hacer sus compras yendo de tiendas o cómodamente desde el sillón de su casa? ¿Considera que en alguna medida está siendo influenciado por la publicidad? ¿Se considera un consumidor responsable o poseído por una fiebre voraz de consumir?

4º Paso: Demos por finalizado el sucedáneo de autotest y pasemos a la reflexión, que es lo propio de este blog.

Da la sensación que en mayor o menos medida vivimos en una sociedad con una tendencia muy considerable a consumir. Tenemos y tenemos casi de todo, pero, no obstante siempre hay algo que nos falta, algo que añadir al carrito de la compra. Pareciera que nunca estamos satisfechos del todo. Que estamos programados con un ávido deseo de necesitar bienes, objetos y enseres de todo tipo y condición. Pero tal vez sea porque nos hemos instalado en una visión cercana, cortoplacista e inmediata, que ve poco más allá del quiero individual y egocéntrico. Y la felicidad se nos termina escapando de entre las manos a pesar de todos nuestros esfuerzos por atraparla.

Por eso nos vendría verdaderamente bien levantar la vista. No mirar tanto las pantallas, los escaparates y los catálogos y cambiar la perspectiva. Comenzar a mirar el mundo, mi vida, la realidad ganando cierta altura, más a vista de pájaro, tal y como logramos divisarlo todo desde las imágenes privilegiadas que nos proporciona un dron. Todo adquiere otro tamaño, menos distorsionado por nuestros intereses. Incluso hasta se descubre una nueva forma de belleza, dotada de un orden que ni siquiera habíamos percibido cuando lo mirábamos desde abajo.

En el evangelio de hoy se nos ofrece esta visión desde las alturas y descubrimos nuestras pequeñeces, tantas veces desapercibidos o aceptados como normales, y descubrimos que estamos demasiado apegados a tantas cosas que hemos podido perder de vista lo real, lo importante, lo que nos permite ser más humanos y fraternos. Ojalá que no lo olvidemos con tanta facilidad y veamos el rostro de nuestros semejantes y seamos capaces de atender a sus necesidades en lugar de centrarnos solo en las nuestras. Sí, resulta que así se ven las cosas desde el cielo, y el evangelio nos lo muestra reiteradamente.

Estemos más atentos a nuestro proceder y cambiémoslo antes de que nos ocurra lo que al rico que no compartió nada con el pobre Lázaro aunque lo tenía postrado a su lado. Lévántate y mira como quien tuviese un dron y lo pudiera contemplar de manera privilegiada.  ¿Cómo lo ves a vista de evangelio?

sábado, 17 de septiembre de 2022

VALOR SEGURO

 VALOR SEGURO



Se suele decir que si quieres saber quién es alguien, es necesario que conocer lo que en realidad ama, lo que valora. Uno mismo se puede también aplicar ese adagio: si quieres conocerte, trata de aclararte qué es aquello que más te importa. Pero es esta una tarea un tanto delicada, porque no solemos tener tan claras nuestras prioridades, nuestros valores, nuestras opciones fundamentales.

El evangelio tiende a hacernos confrontar de raíz con aquello que fundamenta nuestro corazón, a distinguir el grano de la paja y a tratar de tener una mirada profunda, que necesariamente nos permite alcanzar unas altas cotas de libertad personal. Justo eso es lo propio de la Palabra de Dios -además también de algunas otras lecturas-: que nos despierta e ilumina, nos hace levantarnos y empezar a avanzar. Por ello, la lectura y escucha asidua de esta Palabra es sin duda apostar por un valor seguro.

Este domingo el evangelio de San Lucas nos propone que el que es de fiar en lo menudo, también en lo importante es de fiar, es decir, que si uno cuida los detalles, lo pequeño, lo cotidiano, y te entregas y eres totalmente auténtico en cada una de las tareas que realices, serás capaz de mantener esas misma actitud en todo aquello que pretendas afrontar, por ingente que sea; pero si por contra te haces trampas a ti mismo (o a cualquier otro), muy capaz puedes llegar a ser también de engañar en muchas otras ocasiones. Por tanto, se de fiar tanto en lo poco como en lo mucho y podrás fiarte de ti, y los demás también lo harán, porque tú eres un valor seguro.

Pero también el evangelio nos hace caer en la cuenta de cuáles son nuestras ambiciones, cuáles nuestros ídolos, porque "no se puede servir a Dios y al dinero". Qué oportuno resulta que nos recuerden que no lo que nos proponen como lo más valioso (dinero, fama, prestigio, poder, posesiones...) es realmente lo que ambiciona de verdad tu corazón. Y que a menudo podemos estar apostándolo todo a esos valores que no son auténticos ni seguros, sino que llevan a hacerte ir renunciando a todo lo que te da plenitud.

Revisemos por tanto detrás de qué vamos, qué es lo que perseguimos y si es lo que nos conviene, o por contra no nos estaremos perdiendo lo mejor: el encuentro con los que queremos: la familia, la amistad, la sinceridad, el cariño, la ternura... Seamos fieles a nosotros en esto tan pequeño, y terminaremos siendo fieles a la voluntad de Dios: que nos amemos los unos a los otros como él nos ama, porque es este un verdadero valor seguro.

TENLO CLARO, NO TE DEJES EMBAUCAR 


domingo, 11 de septiembre de 2022

La alegría del reencuentro

 LA ALEGRÍA DEL REENCUENTRO


¡De qué manera tan admirable se va complementando todo aquello que vivimos con la Palabra de Dios! Acabamos de iniciar el nuevo curso, la tradicional vuelta al cole, con todas las penas y alegrías que conlleva. Sí, ya se han acabado las vacaciones, recuperamos los horarios, los madrugones, el esfuerzo, las obligaciones y responsabilidades, pero también recuperamos rostros amigos, besos, abrazos, sonrisas, emociones... Y de nuevo volvemos a estrecharnos las manos (ya sin restricciones ni distancias de seguridad), recuperamos las amistades, los vínculos y complicidades con los demás: me reencuentro con mis compañeros y profesores, y nos alegramos de volver a estar juntos otra vez.

Nos produce verdadera alegría poder volver a relacionarme con todos aquellos con los siento que forman parte de mi segunda familia, porque me reconocen, me aceptan y aprecian. Y yo correspondo a ese recibimiento con entusiasmo.

Pues de igual manera en el evangelio de este domingo XXIV se nos habla de reencuentro, de reconciliación y de alegría y celebración. Nada da mayor satisfacción a la persona que ser para los demás y encontrarse unido con los demás. A veces puede pasar que, por distintos motivos, esa relación valiosísima que tenemos los unos con los otros, se va deteriorando, o simplemente se va perdiendo, y nada hay que pueda producir mayor gozo que poder volver a restablecerla.

Así, Jesús, nos propone hoy tres parábolas: la de la oveja perdida, en la que el pastor va a buscarla y se reencuentra con ella y la vuelve a integrar en el rebaño; la de la mujer que pierde la moneda y la vuelve a encontrar y comparte su júbilo con amigas y vecinas; o la del padre que ve como se aleja su hijo, pero después, pasado un tiempo y un duro proceso de aprendizaje, regresa al amor de padre, y este lo celebra por todo lo alto.

También estas páginas, además de la alegría del reencuentro, nos hablan de la misericordia y del perdón. En realidad, quien más y quien menos, todos hemos metido la pata alguna vez, nos hemos equivocado, y hasta hemos podido hacer daño a otros, incluso a nuestros seres más queridos, interrumpiendo esa relación de cariño, cercanía y confianza. Pero Dios hoy nos invita a reencontrarnos, a restablecer esa relación, a revitalizar el amor por encima de toda ofensa.

¿Es posible recomponer aquella relación resquebrajada? ¿Es posible reencontrar el camino perdido y retomar el camino que posibilita el reencuentro? Sí, lo es, pero para ello hay que sanar previamente tantas heridas. ¡Levántate, ponte en camino y vuelve adonde está tu Padre esperándote! Él nunca se cansa de esperar y además te tiene preparada una gran fiesta, porque eres su hijo y te recobra con vida.

Que este reencuentro de comienzo de curso, tan lleno de alegría e buenas ilusiones, nos indique el mejor modo en el que podemos convivir los unos con los otros en el colegio durante este, y también en casa, siempre creciendo y favoreciendo las relaciones con padres, amigos, hermanos, compañeros, profes. Posibilitemos un nuevo comienzo, concedámonos una nueva oportunidad. 

¿ESTÁS DISPUESTO A REENCONTRARTE CON TODOS Y CON DIOS? 

lunes, 5 de septiembre de 2022

LEVÁNTATE

 LEVÁNTATE



Levántate, pues vamos a empezar un nuevo curso, y la actitud con la que lo vas a protagonizar es clave.
No podemos dejar de aprovechar la ocasión del nuevo curso que se nos presenta. ¡Vamos a por todas desde el comienzo!

Levántate, deja de lado las distracciones, las inercias, las rutinas y las comodidades. Rompe con la monotonía y atrévete a sentir la vida con toda la profundidad de que seas capaz. Asómbrate de la realidad en la que estás inserto y de la que formas parte. ¿Te has parado a contemplar la hermosura admirable que te rodea? ¿A qué esperar para apreciar el regalo inmenso de la existencia?

Levántate, busca activamente qué quieres conocer, quién eres en realidad, qué te hace feliz, hacia dónde quieres orientar tu vida. Busca aquellos horizontes que merezcan la pena y encamínate a ellos con pasión y decisión. Tal vez en tu búsqueda sincera descubrirás que hay un Dios que también te busca a ti, que te ama y apoya incondicionalmente. Por tanto, no tengas miedo y persevera en tus búsquedas, porque la verdad no espera al final del recorrido, sino que se deja ir vislumbrando a lo largo que lo recorres.

Levántate, es preciso que empieces a tomar algunas decisiones. No grandes decisiones que marcarán decididamente tu vida. Aún no es el momento para ellas, pero sí las decisiones de cada día sobre tus pequeñas opciones. Porque uno llega a ser aquel que poco a poco ha ido haciéndose consigo mismo y con los demás día a día, jornada a jornada. Trata, por tanto, de elegir aquello que más te conviene, a ti y a todos, pues uno no vive exclusivamente para sí mismo. Sopesa las razones, pero también escucha a tu corazón y a tu conciencia. No pasa nada por equivocarse, lo importante es rectificar y seguir avanzando.

Levántate, actúa. Que no se te queden en meros sueños aquello que deseas. Lucha por realizarlos. Empieza a hacer realidad ese mundo de anhelos que llevas dentro. Comunícaselos y compártelos con los demás, encontrarás más personas afines con las que podrás más fácilmente llevarlos a cabo. Eres para los demás, y con ellos podréis empezar a arreglar este mundo, para que sea el mejor de los mundos, donde haya lugar para todos, y nos ayudemos los unos a los otros.

Levántate, porque merece la pena tomar las riendas de tu vida con ánimo, y aprovechar cualquier oportunidad para seguir aprendiendo y creciendo. Levántate -ahora y cada día- y ama lo que eres y lo que haces, y alégrate, pues el que ama acierta.


Levántate.
Abre los ojos.
Abre tus cinco sentidos.
Rescata tus sueños.
Deja entrar el aire fresco de un nuevo amanecer.
Deja que la luz vuelva a dar color al vacío de tu clase.
Reflejo de tu paso por la vida.

Levántate.
Devuelve la calma a tu corazón intranquilo.
Despierta esos sueños que un día quedaron dormidos.
Mírate en el espejo y busca el reflejo de tu sonrisa
que quedó allí disipada.

Levántate.
Levanta los ojos al cielo.
Vuelve a mirar la luz de las estrellas.
Déjate mojar por el rocío fresco de la mañana.
Vuelve a la vida.
Sal de la comodidad de tu concha.
No brilla la belleza si no somos y le damos luz de frente.

Levántate.
No tengas miedo de pisar la tierra descalzo.
Sentir el frío bajo los pies es también señal de seguir vivo.
No tengas miedo de arriesgar, de apostar, de gastar la vida por amor.
No tengas miedo de dejarte tocar por la luz para poder iluminar a tu paso.

Levántate.
Sigue soñando.
Sigue arriesgando.
Sigue amando.
Sigue viviendo.
Sigue perdonando.
Sigue buscando ser auténtico.
Sigue apostando por algo más grande. 
Sigue buscándote para encontrarte.
Sigue siendo lo que eres.
Porque eres hermoso-hermosa.
Eres precioso-preciosa.
Eres valioso-valiosa.
Porque simplemente ERES.

OS DESEAMOS UN MUY FELIZ CURSO LLENO DE SENTIDO