RESUCITA
el sol que quiebra la noche y la disipa
en abrazo deslumbrante y nos regala
Nada pueden ya los miedos
¡Y es que hoy es nuestra Pascua!
en el pan reciente, en el saludo fraterno, y en los afanes cotidianos
a que nos comprometemos por un mundo todavía humano,
tampoco esta vez por la inercia de la traición continuada,
resucita el que aún afirma las ganas de ser
prosigue con la mirada del corazón indómita,
dispuesto a amar con inocente ternura,
transformando las heridas en abundante bálsamo sanador,
en comprensión compasiva y fiel confianza,
para que el amor haga posible
y el ser humano de nuevo se encuentra libre
regresan entonces los pájaros con sus cantos,
Resucita aquel que no cede al mal cruel y destructivo,
al egoísmo ciego, al abrupto individualismo depredador,
ni al olvido del vínculo con el rostro hermoso del hermano.
Resucita y hace que caigan los muros
despuntando el inocente milagro de la primavera en el espíritu.
y con Él se reestablecen nuestras fuerza para volver a apostar
por lo que el amor redignifica,
por lo que en verdad merece la pena desvivirse,
por lo que descubre el corazón, sabio y atento.
¡Y es que hoy es nuestra Pascua!
Resucita cada día -y si quieres tú con Él-
a un protagonismo de tu propia existencia no vivida en vano,
sino para dar vida plena en la afirmación
dentro de la comunidad que cree y celebra
¡Y es que hoy no podemos callar,






